23 agosto 2006

Ya


En orden, los espacios
cada lugar que viste:
el monte el mar la pampa humedecida
los bosques
o la hilera cerrada de cañas junto al río
van, se funden
porque todas las formas se pierden en un tiempo
cristal son los instantes de la vida
se pierden
se con-funden
y las cosas tus cosas la materia la carne
los besos que imprimieron
sobre tu boca
otras bocas mortales
(por la boca morimos, la muerte se encabrita
se anega se despuebla
se desboca)
aunque aprietes los labios y le claves
la ira de tus dientes
como estela de sellos con un nombre
furiosamente púrpuras, cardenales, morados
días segundos años tus años nuestras vidas
se escapan se disgregan en parcelas
los segmentos del mundo
tiempo avaro que alambra los encierros
rodeándolos de espinas
las púas de estos días invivibles
no nos darán respiro
y esos pozos minados de certezas
que no abrigan,
ahora que comprendes
el oscuro intersticio
la línea de la angustia que nos sangra de a poco.

Desnudos en lo alto de un árbol, contemplamos
el borde circular de una galaxia
donde el sol se ha apagado
ahora el orden nuevo
de nuevo al caos
el frío.

19 agosto 2006

Imprevisto


RODIN. El beso.


Con la dulce manía de acariciarle el pelo
podía sentarla sobre sus piernas
sin temblor
-la tan pequeña-
belleza contemplable
la mano en la cintura
mirarse así los pies
los pies de ella
y el pequeño soporte del zapato
ligero como un baile
con esa hebilla brillando sobre el raso
brillo de plata
el fondo negro
brillante el raso con esquirlas
de tanto andar las calles
tanto le gustan el sol el verde el aire
motas de polvo
a las suelas, adherido.
El cuerpo al fin, y sobre el cuerpo
cerca
el perfume
unas gotas de agua
en las puntas del pelo
largo
lacio.
Acierta a veces,
la previsión exacta
da en el tiempo
el espacio
sin embargo se asombra de la sombra
sensaciones o ideas:
es recuerdo si es ráfaga
o maldad, si es destello.
¿Y no era, al fin, el tiempo
lo que se hunde en el límite
de un demarcado espacio
o este cuarto, esta escena
la materia
que disuelven las horas
en aguas que nombramos
(como si fueran sólidas)
memoria?

15 agosto 2006

Sugerencias


Sobre la pátina de hollín
de aquí a estos muros
el brazo azul rozando el hielo de la noche
abrir
dedos en cruz temblor
como dos pájaros pequeños
salvados de la lluvia
desnudo árbol del invierno
el aleteo sumiso allí en su mano
rastro del barro
su extraña piel
la frase que se obstina
la vos que soy
si
la voz me nombra y me convoca
quisiera ir
pero a veces me suspendo
de un hilo transparente que en la altura
parece fácil de cortar
no olvides:
mi lógica es acero, sobrevive
como esos muertos que creen y predican
la vida eterna, la increíble
resurrección del cuerpo en otras almas.
No esperes nada
de mí
nada desees.

Un acto de sinceridad


"No soy enfermo. Me han recluido. Me consideran un incapaz. ¿Quiénes son mis jueces?
¿Quiénes responderán por mí?
Hice conducta de poesía. Pagué por todo.
Sentí de pronto que tenía que cambiar de vida. Alejarme del mundo. Y me aislé. Me fui de todos, aún de mí.
Hoy es la demencia un estado natural.
Todas las palabras son esenciales. Lo difícil es dar con ellas.
El delirio son instantes. Puede durar toda la vida.
Mi poesía es toda medida.

El arte tiene que volver a ser un acto de sinceridad."

JACOBO FIJMAN

El consuelo del arte


Siempre alguien
pule cristales o
talla la dura corteza de los árboles
cava en la piedra una forma carnal
agrupa signos
sobre un liso desierto de papel
imprime
la huella de su palma en la caverna
que sellará el diluvio
modela
con el barro primero
la diosa más fecunda
la que traiga
los frutos a una tierra devastada
uno
al menos uno, siempre
(menos que uno, ya sabemos, es la nada)
libera en su garganta
la voz de todos.

12 agosto 2006

Amablemente


(dibujo de Guillermo Mozian)

Vendrán
de todos modos llegarán hasta tu puerta
(tal vez sonriendo y bien vestidos)
puede que aún confíes
en el aspecto exterior de algunas cosas
puede que
te distraigan las formas todavía
las palabras amables
los elogios los brillos las promesas
puede que al fin renuncies
que te entregues a lo blando o a lo dulce
que el deseo no ceda ni envejezca
que te tienten con frutos impensados, magníficos
es seguro
vendrán.

11 agosto 2006

El sol de la casa


(dibujo de Guillermo Mozian)



A Néstor Sánchez


Humo, tabaco negro
ya no suena ese tango
en el fondo.
Humo soltero, descasado
bailarín.
Trapos en la soga
del patio.Trapos
como su vida,
gastados en los bordes.
Cada hilacha como un texto avergonzado.
Un fantasma detrás
uno en cada pupila
oculto. Se oculta lo que mira.
La vida es una estafa.
Ya no podrá jactarse
ante el vaso vacío
es posible, ha llegado a aborrecer
la calma que persigue. Es posible,
pero el tiempo es escaso
difícil la alegría.
Escupió el infortunio
sobre un surco sellado:
esas tetas no amparan,
porque todo es escaso, todo.
La medianera peina
por la tarde
sus jazmines del cabo
¿entonces lo primero es para siempre?
la sombra de los hombres,
la huella de sus pasos.

La vida estafa. Todo es escaso,
todo.

09 agosto 2006

...


La fiebre de un sábado azul
y un domingo sin tristezas.
Esquivas a tu corazón
y destrozas tu cabeza,
y en tu voz, sólo un pálido adios
y el reloj en tu puño marcó las tres.

El sueño de un sol y de un mar
y una vida peligrosa
cambiando lo amargo por miel
y la gris ciudad por rosas
te hace bien, tanto como hace mal
te hace odiar, tanto como querer y más.

Cambiaste de tiempo y de amor
y de música y de ideas
Cambiaste de sexo y de Dios
de color y de fronteras
pero en sí, nada más cambiarás
y un sensual abandono vendrá y el fin.

Y llevas el caño a tu sien
apretando bien las muelas
y cierras los ojos y ves
todo el mar en primavera
bang, bang, bang
hojas muertas que caen,
siempre igual,
los que no pueden más se van.

VIERNES 3a.m. CHARLY GARCIA

Invierno y humo


Apenas se retiran los dedos
en un ademán simple

parpadeo
aladelta lanzada desde cumbres
imágenes pequeñas
velo traslúcido de gasa
azul celeste
una fibra
una hebra
un delgado cabello donde el viento

después la mano
el torso
la pierna oblicua el brazo de la silla
el lazo de las sábanas
el pie descalzo y frío

decía y no decía
gritaba su silencio
en la garganta enrojecida
ardor de cigarrillo

fuma
fumo
la nube densa que creamos
en un cuarto en penumbras
este invierno
las ventanas cerradas
todo eso que alude a tempestades
cernidas sobre mí
cuando se aparta.

08 agosto 2006

Hidra



De qué otra cosa
podría ser el tiempo
que de agua
aguas claras que corren
por estrechos canales
o se estancan en huecos
-regazos de la tierra-
donde turbias y oscuras
se transmigran
almas de agua,
qué otra cosa
qué bendita o maldita
otra cosa que el agua
se espesa lentamente en nuestras venas
se derrama y reparte
extrañando
los solares primeros de la carne
humedad de unos muslos
en sábanas prestadas
ascenso del deseo,
un pequeño dolor desconocido
que precedió a la sangre
perseguido en atroces
caudales de memoria
cataratas de espanto
que volcarán sus aguas sobre el agua.

Somos peces, amor, los hombres somos peces
de un inútil milagro,
multiplicados peces
ahogados en la fe de los anzuelos
mares de sed donde se rie
el hambre de unos dioses insaciables.

Hay tres moiras que cantan
a espaldas de nosotros, al unísono
su coro de inframundos
se licúa, licuándonos
cantan ahora
(las oigo yo, sé que las oyes)
al pasado
al presente
al futuro,
nuestros cauces torcidos
vertederos
donde se irán de a una, las palabras
hasta que alguien las gire y recomienzen
gota a gota
el ciclo de los huecos
por los que afluye un agua sin sentido,
vagas perlas fraguadas
en los desorbitados ojos de los náufragos
que viajan por el mundo
como los muertos andan, de a pie, en el fondo
hechos de a pares, separados de sí
secuestrados del mundo de los vivos
con mordazas de algas.
Veo tus ojos, aún
desde tan lejos
digo que es turbia como el agua,
prepotente
la decisión de tus pupilas
reconozco y lamento
-tal vez porque en reflejos ya me he visto-
el oscuro lugar en que estos días
se posa tu mirada.

05 agosto 2006

Autostop


Como el fuego
volvía
aún lo sólido cenizas
y en el soplo
todo otra vez se dispersaba
como un fluido
esas moléculas del éter
imperceptibles
inconsistentes
la transparencia de una ausencia con aviso
otra vez
despoblando el paisaje
en ese éxodo
acaso recurrente
las fallidas alertas
cada mínima
alteración de formas
ahogando
su respiro incompleto
la turbulencia
de la final disolución
la nada abierta
el paso en falso
la caída
la humillación de la conciencia
la vergonzante actitud de la razón
sí, el dolor se adelanta
aún cuando el orgullo
no transponga
un límite sagrado
el detenido corazón de la memoria
pendiente de la horqueta de algún árbol
prendido a la dulzura
de moras en las siestas
con la lujuria del abrojo y las retamas
maullando sus tristezas juveniles:
el galpón
las ovejas
la muchacha de ancas como un monte.
Contra el viento
ahí tan cerca de la Noria,
las veletas quebradas.

Sobre las ruinas, después
la idea del tiempo
vida vivida, esquiva suerte
-las cartas vuelven siempre al mazo-
habrá otras manos,
ahora da
se quiebra cuando canta, precipita
un melancólico aguacero.

28 julio 2006

Damas


Con qué urbana mueca
te empeñarás en dar la bienvenida,
qué gestos ampulosos de tus manos
se detendrán al borde del buen gusto
con qué palabras
tamizadas, estériles, sonoras
escribirás la crónica del día
detallando texturas y colores
situación, argumento, escenario, momento
coyuntura causal, su nudo y desenlace
de qué modo hilarás, con qué fibras
vas a volver sedosa la aspereza
de mentir ante mí y ante la historia
deforme y mínima
de unos días pasados
en palacios que nunca mereciste
sobre un tapiz de Persia, displicente.
No encuentro un sólo modo, todavía
de no verte pequeña y desolada
entrando sin querer a un mundo muerto
intensamente decorado
y triste.

25 julio 2006

Alrededor de la sangre



De color rojo brillante, o escarlata
su corazón es de agua,
un plasma amarillento
donde millones de células
trafican o atraviesan
nutren o arrastran.
Tiene un olor característico,
su relativa densidad oscila poco.
En el adulto sano, su volumen
es una onceava parte de su peso,
(ah, el peso de estos cuerpos que cargamos).
Un milímetro cúbico de ella
contiene cinco millones de corpúsculos,
transporta sales y sustancias
orgánicas
disueltas,
cuando cede su oxígeno, se azula.
Si en vano se derrama,
si a destiempo,
lleva en sus flujos la muerte y da la muerte
-ese otro río-
alrededor del cual edificamos
las casas y los templos
el cuartel y el hospicio,
las ferias y las cárceles,
los sueños del poder
-ese delirio que adormece las conciencias-
y el mítico poder de los que sueñan
porque al final, por fin, están despiertos
y divisan su aldea
desde la orilla más lejana
reconociéndola en las otras,
y hacen lo propio, lo que debe al fin hacerse
construir cada día
lentamente
a la luz y a la sombra
una nave grandiosa de altas velas
un arca blanca que nos salve del diluvio
que resista los vientos, las tormentas,
balsa del bien que a flote,
suspendida
nos lleve a anclar en el puerto de un destino
habitando en parejas, nuevos mundos
-ese otro río de las sangres indistintas-
ese fluido de las aguas hacia el centro
mar de la sangre,
único mar que nos soporta y nos circunda
desde el fin al principio
baño de sal que nos resarce en cada herida
casa y aldea
(si cada aldea es una y es la misma)
madre de pechos que han sangrado bajo el manto
piedad primera
agriada leche mezclada con azufre
de un cielo en llamas
piedad primera
en las cavernas, lacre de dioses
alfa y omega, sangre de todos
sangre única.

22 julio 2006

Detrás / Dahinter



Detrás

Se ve a lo lejos y te atrae
su tenue luz
de farol de papel, iluminando
la trastienda del sí
el oculto desván donde se guardan
el arcón del tesoro y las verguenzas
(cofre del mal, del bien).
Afuera hiela
sobre la hierba blanqueada de los campos
en ciegas multitudes, se figura la nada.
Aún en pie como las torres
que enmarcaron las puertas de la ciudad perdida
(se hundía en las mareas
sus barcos ebrios, sus hombres necios
no fueron más que un puñado de arena en las arenas
de la playa infinita).
Siempre quedan vestigios, -hay señales-
alguien talla unos signos en las piedras,
deja restos de sal,
de ese polvo del oro más antiguo
sobre el desorden triste de las ruinas.
El agua trae,
trafica con lo sólido que lleva,
captura con su astucia
tantos peces sonámbulos
peces
de carne y sangre, anfibios peces
con un baño de plata en sus escamas
vida
en la entraña porosa de la tierra.
Se ve el alma del hombre
a contraluz
como el revés de un tapiz donde se anudan
los diez mil hilos que cruza y entrecruza
alrededor del universo
su dúctil mano de dedos invisibles,
su fuerza sin medida, sin número y sin nombre.


Dahinter

Aus der Ferne zieht dich
das schwache Licht eines Lampions an,
beleuchtet die Ladenräume
in denen das Ja lagert, den
Dachboden auf dem
die Schatzkiste und die Scham
(die mit Schlechtem und Gutem befüllte Truhe)
verborgen steht.
Draußen friert es
auf dem geweißelten Gras der Felder
stellt sich hundertfach blendend das Nichts dar.
Noch standfest wie die Türme
an den Toren der versunkenen Stadt
(in den Fluten gingen trunkene Schiffe unter,
deren irre Besatzung
sich als eine Handvoll Sand in den Sanden
eines unendlichen Strandes verlor).
Wo Fährten sind, entstehen Spuren,
jemand ritzt Zeichen in Steine,
es bleiben Reste von Salz,
Reste dieses Pulvers uralten Golds
im tristen Gewirr der Ruinen.
Die Wellen spülen Dinge an,
handeln mit Treibgut,
ködern schlaftrunkene Fische
Fische
aus Fleisch und Blut, Amphibienfische
mit ihren Schuppen in Silber getaucht
Leben
Aus dem löchrigen Innern der Erde.
Es zeigt sich die Seele des Menschen
gegen das Licht gesetzt
als Rücken eines Teppichs
von geschickter Hand
zahlen-, maß- und namenlos
mit unsichtbaren Fingern
aus zehntausend Fäden
rund um das Universum
gewebt.


(traducción de Rike Bolte)


La versión alemana de este poema, obra de la generosidad de Rike, se puede leer en http://www.satt.org/latin-log/

A los enmudecidos




Ah, la locura de la gran ciudad cuando al anochecer,
junto a los negros muros, se levantan los árboles deformes
y a través de la máscara de plata se asoma el genio del mal;
la luz con látigos que atraen ahuyenta pétrea noche.
Oh, el hundido repique de las campanas del crepúsculo.

Ramera que entre escalofríos alumbra una criatura
muerta. La ira de Dios con rabia azota la frente de los poseídos,
epidemia purpúrea, hambre que rompe verdes ojos.
Ah, la odiosa carcajada del oro.

Pero una humanidad más silenciosa sangra en oscura cueva
forjando con metales duros el rostro redentor.


GEORG TRAKL

21 julio 2006

Lo que parece y lo que es



Un rostro no se deja analizar en un instante: necesita una consecuencia.

LICHTENBERG

17 julio 2006

El lugar del principio

















La casa está perdida en un jardín
o un jardín esconde en su garganta el hogar que
vivimos,
lenguaje elemental,
laberinto de piedra,
las ramas de los árboles que abrazan
a ese mundo herido en el costado.
A veces el jardín respira y deja ver
esas paredes que alguna vez fueron de luz.
A veces inventan un mundo sin saber
que no se entra jamás,
que hay que permanecer afuera de la Historia.

La casa está perdida en unos ojos que nunca más veré.
La casa está perdida en esa misma casa.
La casa es una pérdida constante
en cualquier jardín.

La casa es un jardín perdido
en el lugar de la memoria.

ENRIQUE MOLINA

Inter-rogatorios


Qué bruma nos disturba
la ruta de los ojos
cuando
se encuentran
anclados en un punto
fijos
qué áspera mano
de pulso tembloroso
qué torpe gesto de razón
o demoníaca cólera de dioses
qué infortunada y fatal
rotación de los astros
suscribe estos bocetos,
este ensayo de la nada
hacia qué cosas.

Doble juego





Del todo a cada parte. De cada parte al todo.

15 julio 2006

Nadar a tu memoria


A Claudio Conte



Necesitaba estar cerca del agua
bordear el río, vadear la orilla del océano
respirar la humedad
mojarse con la lluvia
sentir
cómo cruje la garúa en los oídos
mientras los pasos cuidadosos
deshacen los espejos de los charcos.
Tal vez siempre fue así,
pero creció la red
y en los años oscuros
las arañas pacientes
restauraron sus nidos en los páramos.
Una vez me contó
esos años lejanos de su vida
trabajando,
(le pagaban por eso)
cuidaba un cementerio
en un pequeño pueblo,
al sur de Italia.
Cortaba al ras el césped,
lo regaba,
lustraba placas,
u organizaba con arte los ramos
que formaban las flores en las lápidas.
Era una especie de pastor
el bucólico guía
de un rebaño de muertos
su oficio era cuidar
la capa fina
de esa vida que cubre
con un manto de césped, de lilas, de amapolas
lo que se hunde en la tierra
en la raíz del más allá,
vestir para los ojos
la corrupción del hueso y de la carne
la decadencia de la idea y las imágenes.
Dijo algo como esto:
-me gustaba-
sentado bajo un árbol
pasé días enteros
sin pensar
sin sed ni hambre ni ganas de fumar
no deseaba,
no sentía
que me faltara nada.
Sonrió
y era una hilera blanquísima de dientes chiquititos
una mirada enrarecida por sus pestañas rubias
unos hombros alzándose en un gesto de niño.
Casi siempre
terminaban así nuestras conversaciones;
después sonreía yo
y enseguida los dos
en un silencio que chispeaba
como una rama seca
en el centro del fuego,
mirábamos el río.

04 julio 2006

Jardín de rosas


Qué empobrecida
qué gastada y ajena
suena ahora
la música de entonces
los colores
la ropa
la manera que tenían de peinarse
cada cosa
que se dijeron esa noche
como si
el lenguaje también envejeciera
ajadas
las palabras
cayendo
en esa fuente del desdén
donde el día permite
que se vayan hundiendo
los deseos pasados y perdidos
el inexacto
cálculo de una promesa
esa mentira postergada
a destiempo del tiempo:
mañana no, es también
hoy
tan
poco.

03 julio 2006

Cortejo


Vos me viste esa tarde
fuiste conmigo allí
-los dos andamos
por caminos distintos
que en un tiempo se cruzan-
me acompañaste desde
la corteza cercana de la tierra,
aunque a veces nos perdíamos
en las corrientes rápidas del aire:
en el ritual, estabas
tus ojos claros lo guardaron todo,
ensayaban conmigo
lo que podríamos llamar
(desde el abismo del sentido)
misericordia.
Cuando
se posa sobre otro
eso invisible que desborda
el cerco, el límite, el contorno,
todo se cubre con la luz
de esas astillas
regurgitadas por el cielo
de los días nublados.

01 julio 2006

Ya no te guardaré




Ya no te guardaré, se deshizo la música
Donde me pareció que estabas.
Eran cristales rotos, o arena, no sé bien:
yo pisé y comprendí.

Comprendí con asombro que el tiempo se estiraba
desesperado y sin sentido
y que yo no era nadie
excepto el que te amó.

Eran cristales rotos, piedras o desventuras,
Eran cuerpos enormes o cenizas, no sé.
Yo pisé y comprendí.

Raúl Gustavo Aguirre (1927/1983)

Buono-Striano



Las trizas no se ven.
!Oh gran sorda al viento!
El viento hace trizas el tiempo.
El día se ha vuelto oscuro
para volverse a aclarar,
para ser otro día.
Mi larga espera no puede ser siempre.
El amor tiene que estar aquí...
no a cien leguas a la redonda.
El gallo despierta,
el pájaro doméstico del canto a la madrugada.
Mis ojos comienzan a licuarse en contacto con la luz.
Pero la llamarada sin estrépito del corazón
no despierta a los vecinos.
Ella (es decir vos) ya duerme
pero yo sigo despierto.
Ella dejó todo para la mañana.
Es hora, me dijo.
Yo me he quedado como pez fuera del agua
de su mirada...
Feliz de vos (de ella),
pero Dios te (me) oiga,
porque yo no estoy tan seguro
de hasta mañana.
Nada se sabe hasta mañana.
Hay una gran diferencia
entre el soñador y el dormido/a.
Entre los pájaros que duermen
y el gallo, cantor del alba.
Entre sus ojos cerrados
y mi ojos abiertos.
Todos están afuera (aunque duerman),
todos se han ido
hasta mañana.
Los que duermen han cerrado su sueño
con siete llaves
hasta mañana.
Los insomnes de amor y los otros
se quedan,
esperan.
Y yo visito fábrica de encendedores perdidos.
(Hoy no sólo se fabrican objetos para tener sino también
objetos para perder.)
Pero los encendedores perdidos
no hablan con los paraguas perdidos.
Y yo me voy, pájaro negro,
con el paraguas infinito de la noche
acribillado por tus miradas,
por el recuerdo de tus miradas.
La madrugada es dura
como el pan del olvido.
Tu mirada es sólo un recuerdo
hasta mañana.

RICARDO ZELARRAYAN

Confesiones



Dijo:
tengo una biblioteca
plagada de razones
de serpientes que muerden
su propio carne, envenenándose
de trampas
y subterfugios
podría incendiarla, no me sirve
no sirvo a su propósito fundante
sólo alarga en mis noches
la zozobra
clava puñales en el sueño
es una árida meseta en la que siento
la lengua seca
el cuerpo, que me excede, no me basta
pero me alejo, si lo pienso.
En otros días
esa ha debido ser
su virtud más extraña
operar
entre las cosas o los seres
como una mano
una mano seguida
de un largo brazo que consiga separarnos
hoz en poder de quien se interna
abriendo claros en la fronda
lejos
distante del latido,
ordenada en secuencia
sobre atestados anaqueles
(la morada del polvo)
allí estaba la selva.
Ahora
sólo percibo el hueco de este cáliz
este pozo
teñido de carmín
encarnado en el fondo:
así será
la sangre
el vino
el tono de mis labios cuando te hable
nuestras lenguas
el corazón que traigas
el que llevo
apretado en el pecho
o deshecho de brillos
sobre las palmas temblorosas
de mi mano en tus manos.

29 junio 2006

Sobre esta piedra



Seca
la noche que no pasa
arena húmeda
bloqueando el pasadizo del reloj
árida
la sensación del sueño
su prolija
sutura de materias
cosiendo la vigilia
a un paño que se vuelve
mortaja y túnica,
adherente vestido sobre la piel,
la carnadura inevitable de los días
latido que percute
timbal preciso resonando
siempre fiel a las vísperas
celebrante
todo lo creas
ese es el modo en que edificas
cada ladrillo un germen del gran muro
sueldas la luna a un métalico infinito
¿son mis ojos oscuros?
sobre el altar, la sangre tibia
todavía
lecho de piedra
el cuerpo muerto
obras
me sacrificas
no puedo aún
ver sin espanto
las manchas rojas en tus manos
bajo los ojos
entro
(ya estuve aquí otras veces)
no es templo,
si resulta
alguna vez refugio.
¿Cómo podríamos mirarnos sin horror
delante de esta muerte,
con sus pardos caballos
a la deriva de una pampa azafranada?
Fantasmas de caballos montados por fantasmas
jinetes
más oscuros que un ánimo de sombras
si desgarrado aquí
el sangriento sayal
a las espaldas de la víctima
el verdugo.

22 junio 2006

¿De qué hablan?

Ha dejado ese rasgo,
esa memoria
sus lágrimas
sus rapaces amores,
sobre un telón oscuro ese deseo
del cenital que sigue
la luz para su estrella.
Tuvo a la mano el medio,
los fines
se estrellaron más lejos:
un meteoro brutal
el agujero
su atmósfera de cripta
ese sosiego
que vino de la mano de la muerte
acabando los cuentos.
Se empecinó en vivir
negando la esperanza
que afirmó en cada soplo
cada latido,
su más allá era deuda
mentira innecesaria
aromada de incienso
descarnada,
sin embargo
celebraba lo oscuro
en sus fragmentos
hilachas de ese cuerpo
que débil, se rendía.
Alguien debió decírselo:
no es ahí, no es ahí,
pero es posible
que no pudiera oír
hay un encanto
un conjuro que envuelve
cuerpo y dolor.
En sus ojos vacíos
duerme una fe invertida
resistente, apegada hasta el fin
empecinada. Renegamos de todo
y aceptamos llamarnos,
nos rendimos al fin
ya circunscriptos
definidos por otros,
al nombre que nos dieron.

20 junio 2006

Run Run


En un carro de olvido,
antes del aclarar,
de una estación del tiempo
decidido a rodar,
Run Run se fue pa'l norte,
no sé cuándo vendrá;
vendrá para el cumpleaños
de nuestra soledad.
A los tres días carta
con letras de coral
me dice que su viaje
se alarga más y más,
se va de Antofagasta
sin dar una señal,
y cuenta una aventura
que paso a deletrear.
¡Ay, ay, ay, de mí!

Al medio de un gentío
que tuvo que afrontar,
un trasbordo por culpa
del último huracán,
en un puente quebrado
cerca de Vallenar,
con una cruz al hombro
Run Run debió cruzar.
Run Run siguió su viaje;
llegó a Vallenar.
Sentado en una piedra
se puso a divagar
"que sí", "que esto", "que lo otro",
"que nunca", "que además",
"que la vida es mentira",
"que la muerte es verdad".
¡Ay, ay, ay, de mí!

La cosa es que una alforja
se puso a trajinar,
sacó papel y tinta,
y un recuerdo quizás;
sin pena ni alegría,
sin gloria ni piedad,
sin rabia ni amargura,
sin hiel ni libertad,
vacía como el hueco
del mundo terrenal,
Run Run mandó su carta
por mandarla no más.
Run Run se fue pa'l norte,
yo me quedé en el sur;
al medio hay un abismo
sin música ni luz.
¡Ay, ay, ay, de mí!

El calendario afloja
por las ruedas del tren;
los números del año,
por el filo del riel.
Más vueltas dan los fierros,
más nubes en el mes,
más largos son los rieles,
más agrio es el después.
Run Run se fue pa'l norte,
¡qué le vamos a hacer!
Así es la vida entonces,
espinas de Israel;
amor crucificado,
coronas del desdén,
los clavos del martirio,
el vinagre y la hiel.
¡Ay, ay, ay, de mí!

Violeta Parra.

A mí me parece una de las más hermosas canciones que escuché. Decía Nicanor de ella:"eres un corderito disfrazado de lobo".

Va


Va camino a esa casa
de pie
-así soporta el peso de sí mismo-
paso a paso
habrá libros
o flores
o pequeños objetos
que sugieran
el impulso del amor cuando vacila
y se adhiere a las cosas.
Las calles del trayecto
se dibujan
bajo amplias arcadas
del espectro sin número
la infinita noción de lo posible.
A veces monta un carro que lo lleva
puede ser el que arrastre las injurias
o el que cargue la gloria, en sus espaldas.
Va
navega
leva anclas y enfrenta las tormentas
o ha cedido el timón
-la mar es siempre ajena-
hay entonces un muro
donde otros
han escrito sus nombres
varias lenguas le gritan
cuánto aún desconoce
de esa puerta,
esa puerta encastrada en un vano difuso
arco de la promesa
gozne herrumbrado de ayeres decididos
(sólo el tiempo nos gana
y de él estamos hechos)
poco a poco, camina
¿ese umbral es indicio
de pasaje o de cárcel?
blandamente
contempla la rendija donde asoma
la señal de una lámpara
hay la mano de sombra que lo invade
se recorta y lo escribe,
una línea punteada.
Cuando abran
se hallarán cara a cara
el terror del vacío
y el violento desborde de lo lleno
tal vez se den la mano
lo negado y lo cierto.
Dos son siempre un camino
una suma de términos
separados
e idénticos.

19 junio 2006

Por cierto, es extraño.


..."Por cierto que es extraño no habitar más la tierra,
no seguir practicando las costumbres apenas aprendidas,
no dar el significado de un porvenir humano a las rosas
y a tantas otras cosas llenas de promesas;
no seguir siendo lo que uno era
en unas manos infinitamente angustiadas
o incluso dejar de lado el propio nombre
como un juguete destrozado.
Es extraño el no seguir deseando los deseos. Es extraño
ver ondear libre en el espacio todo lo que antes se amarró.
Y el estar muerto es laborioso y tan lleno de recuperaciones
que sólo lentamente percibe uno algo de eternidad. Pero los vivos
cometen todo el error de distinguir con demasiada vehemencia.
Los ángeles (se dice) no sabrían a menudo
si andan entre los vivos o los muertos"...

Rilke, Elegías del Duino

Chino al agua



La foto es de Néstor Grassi, a quien acabo de pedirle permiso para publicarla, acá mismo.

Kafka gráfico


su letra


sus dibujos

18 junio 2006

Cruces

Hoy nos cruzamos en Kaputt. http://www.kaputt.it/

16 junio 2006

Coloreada a mano



En la oscuridad, tú puedes distinguirme. (Gracias, Aydesa)

15 junio 2006

Tal vez


No habría escrito
con esa letra minuciosa
una sola palabra que le evoque
que sugiera o deslice
una incierta respuesta
no habría dicho
-hasta donde le es posible recordar-
nada de aquello que pudiera
como un ángel ruidoso, flotar en el ambiente
batiéndole las alas
a un perfume ligero
de lo que no decide al fin
ni una forma ni un nombre
ni un lugar ni un momento
adecuado,
oportuno
sólo miradas que huyen de los ojos
línea de fuga, claroscuro
figura sobre el fondo que se esfuma
fumar, echando el humo
la caliente bocanada de enfermo azul
jugar, sobre la mesa
(siempre hay algo que se oculta
en cada manga)
los naturales artificios de la idea
el deber y el deseo
se ensucian entre ellos
se revuelcan
giran barranca abajo sobre el césped
en amorosa danza,
la belleza o el tacto
la sedosa melena
su brillo oscuro
el naciente destello de un capricho.

Ella y sus fases






Estaba allí
siempre ha estado
observa, inmóvil
cubre
empaña o nos revela.
Su deliciosa filtrada desnudez
azul y plata
aún se oculta
debajo de la luz que la recubre
y es raso en sus vestidos
para que ella, alterada, se derrame.
Estaba allí
cuando el aullido de los lobos
la sangre entre los dientes del vampiro.
Madre de los réprobos
que el sol castiga,
asilo en el exilio de los cuerpos
de los amantes condenados,
cocinera sensual
-su arte es la dulzura de los besos-
amiga del Oscuro,
reina del hielo indescifrable
y entonces,
señora de la muerte
destino de los pétalos nacientes
morado horror
tiznando tantas veces nuestros párpados
servidora de la ignorada voluntad
vengadora del tiempo que se cierne
sobre flores cerradas.

11 junio 2006

Un día


Se miró los pies
desnudos
sobre la hierba húmeda
el frío de la escarcha
la mañana
comprendió
la infinita paciencia
de la tierra.

10 junio 2006

Dos Alemanias


El 11 de Junio, un invisible muro vuelve a apartar las aguas. Una Alemania va a la cancha y la otra al cumpleaños de mi hermana. ¡Feliz cumpleaños, che!

Digo yo

A Minerva considero que deberíamos exterminarla, porque no hay derecho a tener esa edad, esa cabeza, esa carucha y esa estatura, todo junto. La chica crecerá y estaremos arruinadas las que nos consolábamos con el premio de miss simpatía, o que si no nos había tocado ser lindas, por lo menos arrimábamos el bochín con la inteligencia o cualquiera de esas pavadas que esta chica destruye con ese despliegue natural e involuntario. La Vero pone en duda la afirmación que me sostuvo ideológicamente hasta el día de hoy, (nunca creí que iba a decir esto que digo)estudien Letras, nomás, puede que dé resultado. Anárquica no será de la línea Di Giovanni, no con esa sonrisa, esa dulzura próxima a la bombita de crema de una buena panadería. Aydesa me merece un capítulo aparte, aproxima y es próxima, enseguida se siente su calidez, su nena presente y actuante en cada cosa, la tipa es industriosa hasta el límite y todo lo que hace y lo que dice tiene un acento de caricia y de ideas, una vieja amiga que acaba uno de conocer, o de reconocer tal vez, si nos ponemos platónicos.
Ahora ellos:
Genovese, desde luego, es esa bestia de peluche acerca de la cual ya hemos teorizado previamente en este espacio. Tino es un huracán de inquietudes de todo tenor, literarias, filosóficas, afectivas, verbales, todas en pos del encuentro con otros. Un huracán que junta en lugar de dispersar, el regreso del hacer del viento.
Carlos es lo que se ve en esa sonrisa, en esa atención extrema con la que ausculta el entorno, esa disposición afectuosa hacia los otros, esa sorpresa ante la revelación del corazón ajeno, ese interés que delata el corazón que porta, tan a la vista, sin vueltas, en la mano. El hombre del Doke tiene la firmeza de quien está decidido a dudar, de quien se emperra de una vez y para siempre y agradece que el camino solitario no impida mirar a los costados y sonreirle a ese vecino que con otros zapatos y otras ropas, otro horario de largada y otro posible puerto de llegada, hace el camino al lado.
Y el Piro que pareció no estar, es muchas veces el utilero invisible del teatro, con sus piolines enroscados, atando y atando sin mirar atrás, buscando nuevas cosas que se junten y suenen, armónicas.
Y el resto, por ahora, es silencio que susurra en los oídos, como el viento del invierno en Buenos Aires, a diez días de Junio del año 2006.

Pietá III


Dijo la forma en que lo haría
lo anunció
primero en grandes líneas
demasiado sinuosas o algo grises
-la dureza del lápiz con que escribe-
más tarde con detalles tan pequeños
(así son los detalles
pertenecen al reino
de lo que medra lentamente hasta agrandarse)
que si no lo hubiésemos mirado
con la serena atención de quien no está
del todo atento a sí
ni fuera, todavía
de sus contornos de hombre aquí en el mundo
no habríamos podido
adivinar siquiera
el curso de sus pasos
la huella de su baba
plateada cinta del caracol
(animal por dos veces condenado).
Sobre la tierra
arrastrarse y cargar
peso a peso sobre la espalda el peso
dolores que se adquieren hasta hundirse en la carne
queratina de ayeres ensamblados
condena y casa
donde se enrolla lo que busca sin querer
el consuelo el sentido el origen
seguramente esférico del orden.
Hecho añicos fragmentos astillado confuso
deshecho y desarmónico: así lo vimos
con la mano en el pecho los ojos algo húmedos
le deseábamos entonces, lo mejor,
no podríamos decirlo con palabras
ni historiar el sentido de estas cosas
pero el deseo estaba
nos habitó y sostiene el delicado hilo de ese amor
la ilusión verdadera de ganar un mañana.

Leo y copio


"...Cuando una soberanía lleva "un cierto tiempo" subsistiendo se supone que la crudeza con que ha afirmado su fuerza ya se ha rodeado y cubierto de la douceur de una costumbre, de una aceptación prolongada, en suma, de una tradición. Así que la tradición ya no servirá para reinvindicar el origen, sino para ocultarlo. Los grandes *Aufklarer, los terribles iluminadores, hasta Nietzsche, Freud, siempre han sido fanáticos buscadores de orígenes y genealogías; ése era el peculiar "nefas" de Occidente que les atraía y les deslumbraba. Colmando el vacío de ese origen fallido, pensaban que finalmente resultaría posible descender sin engaño hasta el presente; descubrieron entonces el origen como engaño, eligiendo con ese gesto el engaño en el que "ellos" querían caer, que hasta el final les atormentaría.


En la legitimidad se unen las dos operaciones fundamentales que se realizan en la mente: la analogía y la convención, ramas que se bifurcan de un solo tronco: la sustitución. Para la analogía, la única legitimidad es la de la sagrada investidura, que desciende por resonancias y simpatías a lo largo de todos los peldaños del ser. Allí donde se extingue esa resonancia, ninguna legitimidad es admisible. Para la convención, la legitimidad es el primer ejemplo de ese acuerdo arbitrario que permite hacer funcionar todo tipo de mecanismos, desde el lenguaje hasta la sociedad. Como siempre, la convención no se preocupa en este caso de esencias ni de sustancias, sino de funcionamiento, y está dispuesta a permutar (ella, que es el alma misma de la sustitución) una forma por otra..."

(*La palabra se escribe con diéresis en la segunda a. Este teclado no me permite escribirla)

ROBERTO CALASSO
"La ruina de Kasch" Adelphi, Milán, 1983. Anagrama, Barcelona, 1989.

07 junio 2006

2 de Trakl


EL SOL
A diario llega el sol amarillo sobre el cerro.
Es hermoso el bosque, la bestia oscura,
el hombre que caza o que apacienta.

De rojo asoma el pez en el verde de la alberca.
Bajo el cielo redondel
boga leve el pescador en su barca azulada.

Sin prisa va a sazón el racimo, viene el grano.
Al caer callado el día,
bien y mal ya están dispuestos.

Al entrar la noche,
leve alza el caminante el peso de sus párpados;
de la oscura garganta el sol despunta.

OTOÑO TRANSFIGURADO
Así termina el año majestuosamente
con aúreo vino y frutos de las huertas.
En derredor los bosques callan admirables
y son los camaradas del solitario.

Entonces dice el campesino: está bien.
Vosotras largas y suaves campanas del atardecer
dadnos un ánimo alegre hasta el final.
Una bandada de pájaros saluda en su viaje.

Es el dulce tiempo del amor.
En la barca, río abajo
-que hermosas se aparean las imágenes-
todo se hunde en calma y en silencio.

06 junio 2006

Lo dicho


Gamo tal vez, o galgo
ave o felino oscuro
recorre a largos pasos la llanura
lisura de la forma sobre el fondo
liso
extenso y sin obstáculos
recta conducta de las curvas
serie, cadena de lo suave
eslabón de lo bello
amorosa cadena
sigue y sigue
abarca lo que abraza
ahora que es la hora de decirlo
suavemente
éste es el tiempo en que se asoma
tu intención inocente
olvidadiza del augurio del pasado
del desdén del futuro.
Hoy es el día y ese día es siempre hermoso
porque así puede serlo
la noticia que adelanta ese momento
cuando se dice lo que dice
suavemente
lo que convocan con la mano sobre el pecho
cuatro ojos posándose y leyendo
algunas viejas historias desleídas
desbaratada la herrumbre de las puertas
con dobles llaves que clausuran
el recuerdo intangible de los cuerpos
cuando se evoca sin la niebla
de lo que ayer desesperaba no tener
lo real se hace bello,
se ve bien,
es posible.

03 junio 2006

Rapto


Bernini (detalle de El rapto de Proserpina)


Una hija de Zeus fue su capricho
antorcha en mano, su madre
la buscó por cada uno
de todos los rincones de este mundo,
al no encontrarla
prohibió a la tierra
engendrar y dar frutos.
Así todo el tiempo de aquel año
no vio la luz una sola manzana
ni una brizna de hierba creció sobre los campos,
los hombres habrían muerto
pero Zeus pidió a Plutón que dejase marchar a Proserpina
el oscuro raptor obedeció
aunque antes de eso, puso en su boca
(roja boca de diosa)
una roja semilla de granada
para que así no le fuera posible
alejarse de él, si en un rapto
(un capricho de ella)
se le antojaba hacerlo para siempre.
Acordaron, entonces
los padres y el raptor
que la niña
pasaría dos tercios de cada año
con su madre y los dioses del cielo,
y el resto con Plutón, bajo la tierra.
Como esposa del rey del inframundo
mandaría sobre todos los espectros,
sería la dueña de los fantasmas
y llevaría a cabo, minuciosa
las maldiciones pronunciadas por los hombres.
En Grecia, por entonces
ocurrían historias como ésta
en la que el rey del dominio subterráneo
se apropiaba del amor de una doncella
por fuerza, y de capricho.
Sugieren algunos
(pero habría que confiar en juicios de hombres)
que ella no estuvo -en un todo- en desacuerdo,
que por su propia voluntad
aceptó las semillas
que envolvió con su lengua,
y el cetro que le daba
potestades de Dama del Infierno
le pareció, inclusive
la ofrenda de su esposo temible y temerario
guardián del fuego y del horror
leal a su deseo y a sus fuerzas.
Su mirada fatal llevaba el sello
de lo que debe verse y aceptarse
sin oponer reparos.
Cuando enfrentaba los ojos de los hombres
los hundía en la contemplación más pura
(era un trance mortal, un dilatado éxtasis)
era la forma más perfecta y desafiante
de sus propios destinos.
Del mundo en llamas que arde
debajo de este mundo que habitamos
del reino húmedo y oculto de los muertos
viene a dejarnos
de regreso y a tiempo,
su mensaje y su cifra
el núcleo y la semilla de ceniza
que guarda en lo profundo de su vientre
la tierra en cada nueva primavera.

02 junio 2006

Pero

tal vez no se trate de los muchos libros de filosofía que puedan haberse leído, sino de haberse formulado las preguntas otra vez, íntimamente. La poesía filosófica, (si es honda) es empírica, o no es.

29 mayo 2006

Grietas



Azul la madrugada
después del cielo negro con destellos
el escote profundo
el pozo del deseo y la esperanza
naufragan azulados
se abren las aguas y el río se estremece
Neptuno y las sirenas
duermen entre sus mantas la pobreza del sueño
viscosa cesta del pescador
que al alba vuelve
su modo de matar y de morir
(tose, se ahoga)
no resiste el paciente
borroneo del agua
otra vez, cae en la cuenta
cuenta los modos terribles en que cae
aquel cuyo destierro precipita
anteriores naufragios
bodegones de puerto llenos de humo:
las putas lo bendicen
santamente
ha venido a indagar entre sus piernas
el misterio del hombre
el profundo agujero de su nada
su nada madre
nadará hacia otras costas
(tose otra vez, falta el aire)
agua es lo tiene una chica cualquiera para darle
su condición fluída
su océano salado
su mar dulce
dormir
soñar en ese aljibe
en algún pozo profundo que retenga
sus horas, a escondidas de la muerte
la fina rajadura de ese cántaro
sus permeables moléculas de arcilla
azulan, desesperan
es rojo sangre entonces,
el color de las aguas
dormir
licuarse en esa orilla
una vez en en la vida
una sola, aunque breve
aunque bramen los sueños y sus mares
aunque boye en el río
el cadáver más puro.
Negro de limo
tiznado de petróleo
el cuenco frágil que se astilla en la corriente.

27 mayo 2006

La voz en off


Poco que decir:
el cuello dolorido
ese malsueño
el silencio
donde hubo ira dolor y desagrado
habrá tal vez espera
deseo de cambiar
cambiar deseos
si pudiera girar tan sólo la cabeza
otro fragmento sería el punto
justo delante de los ojos
el motivo
la vista, el fotograma
alineado en secuencia
todo a partir de un ligero movimiento
ni brusco ni dotado
de demasiadas cosas como suelen
reunir el odio el desamor la estela amarga
del despecho o la rabia que se enquistan
transformados en piedras
que no tropiece ni detenga sus pasos vacilantes
que se deslice así
con la blandura del desdén
el ágil cuello del que nunca necesita
volverse atrás
mirar su huella su obra su pasado fulgor
su presente sin sueño y sin imágenes
de pie sobre la línea que percibe
recta y sutil
y otros no ven y ni siquiera
saben de esto o de lo otro con certeza
no ve no sabe no desea, no lo dice
ni siquiera lo escribe o en un rapto de pena lo confiesa.
Ni falta que hace.