03 enero 2007

Lecturas de verano

Gracias a Anárquica y a El Doke, pude leer estos textos. Interesante asunto, no tanto el proyecto de la Biblioteca Nacional, como el modo en que dos intelectuales contemporáneos (Tarcus es unos años más joven, pero no creo que los separe más de una década) de trayectorias distintas, se posicionan en un lugar de poder. ¿Se podría decir que hay aquí dos tipos diferentes de "funcionarios"? ¿Se actúa del modo en que se dice pensar o lo que somos (carnal, verdaderamente) cruza las ideas que decimos portar y sostener ante el mundo, impunemente?
No se rían cuando digo que abandoné el mundo de las ideas. ¿No es insoportable esta aridez?

8 comentarios:

Anónimo dijo...

No leí toda la polémica. No es que sea árida, sino que me parece que está tan lejos de las demandas de quien paga sus impuestos, que no tiene mucha importancia. Ojo: no es un discurso aburguesado el mío, sino que intenta ser realista, cuánta gente sabe para qué sirve la biblioteca nacional? En todo caso, a quién le preguntaron qué quería que fuese. Y si lo discutieran en público, como gente civilizada?

A veces, sobre todo a partir de estas cosas que son bastante pequeñas dentro del espacio que los medios dan a las noticias, alcanzo los más alto de mi indignación. Cuando yo veo, por ejemplo, el dinero que se invierte en fomentar el cine argentino, y ya vemos con qué resultados, en desmedro de actividades culturales acaso más cercanas a la gente, actividades, otras, mucho más baratas incluso, y los escandaletes que hacen los sujetos fomentados cuando se les pide una tontería, por caso, poner la bandera, da la impresión de que se ha perdido la discusión acerca de lo publico, del interés público, si de ser preciso se trata.

Nadie sabe qué es, ni para qué sirve lo público. Todo el mundo piensa que pública ha de ser la vida de Nazarena Velez, y por tanto repudiable, manipulable, carne de show. Pero después me digo qué sé yo de esto, hay gente que se caga de hambre y nosotros hablando de la biblioteca. Hay, pongamos, una provincia como Formosa con 60 mil indios, todos planes sociales, los caciques son todos punteros políticos manejando su ciclomotor que, con esa masa crítica serían capaces de volcar una elección. Pero son tan pocos, tan pobres, están tan lejos, que no son problema, y es problema esto otro, que pasa en la cuadrícula 17 de mi Guía T, que son las 50 manzanas donde se cuece el pescado, y que como no tiene solución ni deseos siquiera de ser visto como un problema, se recubre de una mascarita retórica, una máscara más, otro modo de no ser, o de hacerse el boludo, que a veces es la misma cosa.

Vainilla dijo...

Fander: entiendo la desazón que puede producir comparar problemas de tan distintas magnitudes: Formosa, Biblioteca. Pero creo que son incomparables y los dos siguen siendo problemas, aunque en un caso sea la vida lo que se juega y en otro la memoria documental de un país. No sé si hay que comparar.
Hay indudablemente dos tipos de funcionarios en este tema, como dice Inx. Lo que no hay son dos tipos de "biblioteca nacional" en pugna porque tanto lo bibliotecológico como lo cultural coexisten en un mismo proyecto. Lo que me da pena es que la mala leche, por lo general, es altamente efectiva (no me sorprendería que Tarcus apareciera como el salvador de lo que contribuye a ahogar).
Saludos a ambos.

Anónimo dijo...

De acuerdo, Anárquica, en que los tamaños son diferentes, pero se me ocurre que en vez de debatir este tipo de cuestiones hay una suerte de vocación incendiaria, hay que arrasar con la voz contraria, y no, debería ser un tema más o menos abierto, no digo a cualquiera pero sí a la gente que está en tema.

Sería mucho pedir, de todos modos, porque, como queda claro en la política macroecónomica, no hay plan sino un día a día, que lejos de descansar en un equipo técnico responde a una línea errática que dicta el presidente.

Y si de extrapolar se tratase, creo que este no califica de "tema", al presidente no le interesa, los libros son esa cosa de leen los oligarcas.

Anónimo dijo...

Funcionarios son funcionarios (no confundir con "empleados"). Desde el Estado (aún en ese gajo destemplado llamada Biblioteca Nacional) la función hace a la persona y no al revés. Eso le sucede tanto a los peronistas "culturales", como a los izquierdistas "de gestión" o a los anarquistas "participativos". Estas palabras son, sin dudas, una perogrullada: pero ahí están los resultados, a la vista para el papelón y la página de Para Ti.
A ver si vamos a creer que la memoria (documental o cualquiera) se va a jugar entre las miserias disputadas en la dirección de la biblioteca.
Fander: ¿un oligarca es una cagada de oligofrénico?

Anónimo dijo...

Como si faltara mucho, anda circulando por ahí un rejunte de firmas en apoyo a Paglione-Tarcus: encabezan Sarlo-Altamirano, pasando por el histoanarca Suriano hasta el histoliberal inefable Romerito. Falta la firma de los ex Villar y Villanueva y está la uni quilmeña a todo vapor (vamos Nun!)
Ya se ve precivenir el rejunte de firmas del otro lado: desde Casullo-Ferrer-Rozichner pasando por el ex-ex Dri, Ricardo Piglia y Alicia Castro. Con acompañamiento vocal de Liliana Herrero (obvio) y Teresa Parodi (también obvio).
Y ud. disculpe Inx, que escriba aquí sobre estas patéticas sandeces.

inx dijo...

A mí lo que me divierte (el el sentido en que se le da al término en t.v. es decir, la boludez)es la prédica Tarcusiana, a quien le parece necesario elaborar un texto de renuncia que es casi una declaración de principios (pobres, la verdad, bastante pobres y entretejidos con conceptos tecnócratas y poco permeables a la consideración y discusión de lo que (en el caso de González) es al menos, una propuesta de política cultural, una acción cultural que sería interesante que se ampliara y discutiera en la gestión, por los implicados en la gestión. Tarcus declara y aclara (ya buscará firmas, hay quienes no dejan la pluma ni cuando duermen, esperando el momento de adherir a causas tan nobles)como si no hubiese otra cosa que sostener y defender que un punto de vista estúpidamente radicalizado (un verdadero "quítame de allí esas pajas")y no en consideración a cuestiones políticas o éticas, sino a su propia persona (su culo, digámoslo con franqueza)Se dirá que lo mío es simplista (me alegraré en tal caso)pero a mí me suena que lo más irritante, lo profundamente urticante e intragable para Horacito T.(o P).es la condición de "sub" que ocupaba en relación a González.

Anónimo dijo...

Ajajaja!!!!
Este blog se fue al carajo!!!!
Que vuelvan los puemas!!!!

Mónica Sabbatiello dijo...

Coincido con z, esto no hay quien lo trague, que vuelvan los puemas.

Y le aviso que debe pasarse por casa del bicho, que tiene un feliz feliz cumpleaños que la espera.