29 diciembre 2005

Mito del zaguán, la calle oscura.



Alguien me habla y menciona
los umbrales
cada cosa
empieza en algún punto
tiene una puerta
será el orden o el caos
huevo o gallina
pero hay un día
un momento en el día
una fracción brevísima
o incontable del tiempo
donde algo se inicia
algo entra en la serie
después, deriva.
A la deriva de algo
a su recuerdo impreciso
como es incierta
la memoria
del tacto o del perfume
tanto más si se trata de los cuerpos
(tanto naufragio habemos
a esta altura)
que derivan y devienen
(oh, mar del tiempo)
charco de lluvia breve u
oceánico capricho
a esa deriva que deviene
como cae y se desliza
el deseo
en pulsiones pequeñas
latidos sordos
a ese velero que se pierde
en un crepúsculo incesante
-la noche viene-
no podemos dejarlo en el umbral.
A los umbrales
no estaría mal oponerles los zaguanes
teoría y práctica
donde las manos ciegas
los rastros púrpura
del arrebato contenido,
los cierres
lo que se abre
aquello que abrillanta la saliva
la cercanía amenazante de los otros
la propensión a la promesa
y al secreto
como todas las calles
arboladas y oscuras
los paredones ocultos
de las fábricas,
las noches de verano
-estoy pensando, por ejemplo
en aquella metalúrgica de la calle Fraga-
estoy pensando en algo
que ha derivado
en el tiempo y en mí
y ahora es
el arquetipo de lo bello
el mito
aquello que sucede
por vez primera
sucede para siempre,
siempre deriva
deviene
viene.
Oh, mar del tiempo
cuántos naufragios.

7 comentarios:

Reina dijo...

Y sí, en el umbral del año, estoy casi dispuesta a derivar hacia el zaguán...bellísimo, como casi todo lo suyo. Gracias, daniela

Anónimo dijo...

Inexita:
Como siempre llego tarde a tu cumpleaños, esta vez he decidido enviarte mis mejores deseos por anticipado. Previendo (obviamente) que llegara fin de año y que el mar del tiempo inexorablemente seguira rompiendo sus olas contra los acantilados del futuro (de lo contrario creo que estaríamos bien jodidos).

Como sorpresa pensaba liquidar la deuda con el FMI,
pero algunos ansiosos quieren arruinarme el regalo?

el mason

inx dijo...

Mason, Muscia, Jorgito: la vida es una milonga. Acá me tenés, proponiendo la sacralización, la re-sacralización del zaguán. Vos no querés acordarte de mi cumpleaños para seguir mintiéndole a las minas. Lo lamento, somos del mismo año y a esta altura, hasta nos hermana el tono de Loreal. ¿Vos no eras medio rubiecito, allá por los 70, morocho? Un beso.

Anónimo dijo...

Estimada Inexita, usted me confunde con otra persona,
conozco al pervertido del que habla y sinceramente creo
que ese botarate nunca tuvo ningun exito con las minas...

Ademas, usted lo idealiza un poco, porque que yo recuerde, el muscia no era rubio, ni alto, ni tenia ojos celestes...(ni arrojaba fuego por el culo)...ese era Mel Gibson.

Muy bueno su poema, los zaguanes siempre fueron mi especialidad.
Mi tono de loreal es castaño 4 (como el Diego)

Un cordial saludo.

el mason

Anónimo dijo...

Estimadisima Ines
Usted sabe que un joven de barrio como uno, a pesar de la infamia arquitectonica de los 80-90, pudo participar del agape que brindan los misteriosos zaguanes. Como no consustanciarse entonces con aquello "del arrebato contenido" o "la cercania amenazante de los otros". Es una cuestion de identidad, el zaguan nos pertenece. Gracias por el poema.
El que atraso el reloj

Anónimo dijo...

Ah, me olvidaba. Ayer conte 8 zaguanes en la manzana de mi casa en chivilcoy.

inx dijo...

Bienvenido anónimo , maxianónimo. En Chivilcoy quedan hombres. Me alegro por las chicas de la cuadra.