amor es luz en los ojos
Edmond Jabès
31 enero 2008
El libro de las preguntas
Señala con una marca roja la primera página del libro, pues la herida es invisible en su comienzo.
El vacío es tu viaje.
Se entra en la noche,
como el hilo en la aguja,
por una apertura feliz
o sangrienta,
por la hendidura más luminosa.
Siendo hilo y aguja
se entra en la noche
como en sí mismo.
Tú vives pese a la vida. Eres más obstinado que la muerte.
De: El libro de las preguntas. Edmond Jabès. Siruela. 2006.
El vacío es tu viaje.
Se entra en la noche,
como el hilo en la aguja,
por una apertura feliz
o sangrienta,
por la hendidura más luminosa.
Siendo hilo y aguja
se entra en la noche
como en sí mismo.
Tú vives pese a la vida. Eres más obstinado que la muerte.
De: El libro de las preguntas. Edmond Jabès. Siruela. 2006.
Turismo
30 enero 2008
Pobreza
Pronto se me depara la evidencia de algo que, más que cualquiera otra circunstancia o razón, ha condicionado a una y a otra, a mi vida y a mi escritura. Hablo de la pobreza.
¿Deberé entender que existe y se valora una cultura que se genera precisamente en el interior de la necesidad y del cansancio y que conlleva rasgos de tipicidad, a la vez que existe y predomina una cultura que se desprende en modo natural de células familiares o sociales afortunadas, una cultura, esta segunda, que lleva consigo bibliotecas selectas, estudios avanzados y conocimiento numeroso de idiomas, pongo por ejemplo? Porque yo vengo de la penuria y del trabajo alienante. Mis fuentes, en lo que concierne al saber, a la vigilia de la sensibilidad y al acendramiento de la conciencia, son, permítaseme decirlo crudamente, de baja extracción. Tengo que pensar que sí, que existe un estado pasional del pensamiento nacido en la pobreza y servido por el infortunio; un algo que, de aquí en adelante, nombraré diciendo simplemente cultura de la pobreza, y que esta cultura es, de algún modo, diferenciable de la que prospera a partir de una situación privilegiada.
Dentro de esa cultura de la pobreza yo no soy más que un caso mínimo y ocasional. Mínimo, dentro del inmenso dolor planetario; ocasional, porque mi vida se ha hecho, finalmente, llevadera.
Es verdad que, en 1936, en mi casa había un solo libro en el que aprendí a leer. Quizá aquel libro no fuese una señal completa de infortunio: al tiempo que me recordaba mi orfandad, tenía la intensidad y la atracción de ser un libro de poesía escrito por mi padre. Es verdad así mismo que mi primera información sobre la vida civil consistió en advertir la horrible represión en el barrio más tristemente obrero de León, y es verdad también que, al día siguiente de cumplir catorce años, a las cinco de la mañana, yo estaba cargando carbón en la caldera del extinguido Banco Mercantil y que, a esa misma hora, mi madre, desde otra hora lejana del día anterior, inclinaba más de la cuenta su cabeza sobre una máquina Singer. Pero, dentro de la cultura de la pobreza, ¿quién soy yo al lado de un François Villon, de un César Vallejo o de un Miguel de Cervantes?
Y más adelante:
"he intentado demostrar que, desde la pobreza y a través de la prosa, Cervantes es uno de los creadores, el más importante en la lengua española, del pensamiento poético moderno y de su realización en el lenguaje. Nótese que no he entrado en el dislate de atribuir en exclusiva a la cultura de la pobreza la creación de tal pensamiento.
He acudido también al "no saber" de San Juan de la Cruz, interpretándolo como clave poética y como señal de pobreza (pobreza en el subsistir y en la sabiduría), y he traído una cita de Ortega, referida al Quijote, en la que me permito insistir aún más abreviada: " No existe libro alguno cuyo poder de alusiones simbólicas (…) sea tan grande, y, sin embargo, no existe libro alguno en el que hallemos menos indicios para su interpretación".
Quiere decir la reunión de las referencias a Juan de la Cruz y a Ortega, que la tradición poética, en su modernidad, depara textos difíciles; textos que conllevan verdades ocultas, que se revelan, sí, pero por medio de una semántica poética, ajena a la semántica informativa, privada la primera, según el quizá excesivo criterio de Ortega, de "indicios para su interpretación". Conviene recordar aquí el aviso de Eliot relativo a que "la poesía es la aprehensión sensible y directa del conocimiento", o, como yo me atrevo a decir, que la poesía es antes sensible que inteligible, o que es inteligible bajo condiciones de sensibilidad. En todo caso, Ortega no dice que el Quijote sea un libro fácil y realista, sino un libro difícil fundamentado en el poder de las alusiones simbólicas.
La poesía "cuyo género carece de nombre" (vuelvo aquí a citar a Aristóteles) puede implicarse en módulos poemáticos, pero también, con igual entereza y legitimidad, en cualquiera otro de los géneros literarios o en la trama de varios o de todos ellos, trama a la que alude Lázaro Carreter como peculiar de la escritura contemporánea. Por no tener género, por no ser, en rigor, literatura, la poesía puede estar en todas las formas que la literatura adopte. Su esencialidad y su sentido han de buscarse en la sensibilidad y en la existencia antes que en el lenguaje convenido.
El "no saber" es natural en la creación que se desprende de la cultura de la pobreza. Es una suerte de pureza en la oscuridad del pensamiento, que podría ser anulada precisamente por el saber metódicamente adquirido. Nosotros, "los de la pobreza", no tuvimos libros, no fuimos a la universidad. Esta diferencia con los creadores cultos a partir de una situación social que pueda considerarse afortunada, no es, ni a favor ni en contra, una diferencia de grado cualitativo. Esta diferencia la procurará el talento.
Pero el individuo y, por tanto, el poeta, se realiza en la colectividad. Por esta indefectible circunstancia, toda poesía, aun siendo "irremediablemente subjetiva" (nos lo dice Sartre), es también siempre, en su significación última, poesía social. Puede o no llevar consigo convicciones ideológicas. Ante los poderes injustos, en los poetas de origen acomodado podrá darse la ideología solidaria; en los que se reconocen en la pobreza, será una manifestación de su vida desafortunada. Dicho más brevemente: hablar desde el interior de la pobreza no es lo mismo que solidarizarse con la pobreza. Ellos, los solidarios, pueden, por las causas ideológicas que digo, encontrar necesario manifestarse realistas y críticos, pero lo hacen -no sé si se dan cuenta- con el mismo lenguaje "normalizado" que adoptan los poderes injustos. Insensiblemente, se asimilan a tales poderes".
Del discurso pronunciado por Antonio Gamoneda al recibir el Premio Cervantes
¿Deberé entender que existe y se valora una cultura que se genera precisamente en el interior de la necesidad y del cansancio y que conlleva rasgos de tipicidad, a la vez que existe y predomina una cultura que se desprende en modo natural de células familiares o sociales afortunadas, una cultura, esta segunda, que lleva consigo bibliotecas selectas, estudios avanzados y conocimiento numeroso de idiomas, pongo por ejemplo? Porque yo vengo de la penuria y del trabajo alienante. Mis fuentes, en lo que concierne al saber, a la vigilia de la sensibilidad y al acendramiento de la conciencia, son, permítaseme decirlo crudamente, de baja extracción. Tengo que pensar que sí, que existe un estado pasional del pensamiento nacido en la pobreza y servido por el infortunio; un algo que, de aquí en adelante, nombraré diciendo simplemente cultura de la pobreza, y que esta cultura es, de algún modo, diferenciable de la que prospera a partir de una situación privilegiada.
Dentro de esa cultura de la pobreza yo no soy más que un caso mínimo y ocasional. Mínimo, dentro del inmenso dolor planetario; ocasional, porque mi vida se ha hecho, finalmente, llevadera.
Es verdad que, en 1936, en mi casa había un solo libro en el que aprendí a leer. Quizá aquel libro no fuese una señal completa de infortunio: al tiempo que me recordaba mi orfandad, tenía la intensidad y la atracción de ser un libro de poesía escrito por mi padre. Es verdad así mismo que mi primera información sobre la vida civil consistió en advertir la horrible represión en el barrio más tristemente obrero de León, y es verdad también que, al día siguiente de cumplir catorce años, a las cinco de la mañana, yo estaba cargando carbón en la caldera del extinguido Banco Mercantil y que, a esa misma hora, mi madre, desde otra hora lejana del día anterior, inclinaba más de la cuenta su cabeza sobre una máquina Singer. Pero, dentro de la cultura de la pobreza, ¿quién soy yo al lado de un François Villon, de un César Vallejo o de un Miguel de Cervantes?
Y más adelante:
"he intentado demostrar que, desde la pobreza y a través de la prosa, Cervantes es uno de los creadores, el más importante en la lengua española, del pensamiento poético moderno y de su realización en el lenguaje. Nótese que no he entrado en el dislate de atribuir en exclusiva a la cultura de la pobreza la creación de tal pensamiento.
He acudido también al "no saber" de San Juan de la Cruz, interpretándolo como clave poética y como señal de pobreza (pobreza en el subsistir y en la sabiduría), y he traído una cita de Ortega, referida al Quijote, en la que me permito insistir aún más abreviada: " No existe libro alguno cuyo poder de alusiones simbólicas (…) sea tan grande, y, sin embargo, no existe libro alguno en el que hallemos menos indicios para su interpretación".
Quiere decir la reunión de las referencias a Juan de la Cruz y a Ortega, que la tradición poética, en su modernidad, depara textos difíciles; textos que conllevan verdades ocultas, que se revelan, sí, pero por medio de una semántica poética, ajena a la semántica informativa, privada la primera, según el quizá excesivo criterio de Ortega, de "indicios para su interpretación". Conviene recordar aquí el aviso de Eliot relativo a que "la poesía es la aprehensión sensible y directa del conocimiento", o, como yo me atrevo a decir, que la poesía es antes sensible que inteligible, o que es inteligible bajo condiciones de sensibilidad. En todo caso, Ortega no dice que el Quijote sea un libro fácil y realista, sino un libro difícil fundamentado en el poder de las alusiones simbólicas.
La poesía "cuyo género carece de nombre" (vuelvo aquí a citar a Aristóteles) puede implicarse en módulos poemáticos, pero también, con igual entereza y legitimidad, en cualquiera otro de los géneros literarios o en la trama de varios o de todos ellos, trama a la que alude Lázaro Carreter como peculiar de la escritura contemporánea. Por no tener género, por no ser, en rigor, literatura, la poesía puede estar en todas las formas que la literatura adopte. Su esencialidad y su sentido han de buscarse en la sensibilidad y en la existencia antes que en el lenguaje convenido.
El "no saber" es natural en la creación que se desprende de la cultura de la pobreza. Es una suerte de pureza en la oscuridad del pensamiento, que podría ser anulada precisamente por el saber metódicamente adquirido. Nosotros, "los de la pobreza", no tuvimos libros, no fuimos a la universidad. Esta diferencia con los creadores cultos a partir de una situación social que pueda considerarse afortunada, no es, ni a favor ni en contra, una diferencia de grado cualitativo. Esta diferencia la procurará el talento.
Pero el individuo y, por tanto, el poeta, se realiza en la colectividad. Por esta indefectible circunstancia, toda poesía, aun siendo "irremediablemente subjetiva" (nos lo dice Sartre), es también siempre, en su significación última, poesía social. Puede o no llevar consigo convicciones ideológicas. Ante los poderes injustos, en los poetas de origen acomodado podrá darse la ideología solidaria; en los que se reconocen en la pobreza, será una manifestación de su vida desafortunada. Dicho más brevemente: hablar desde el interior de la pobreza no es lo mismo que solidarizarse con la pobreza. Ellos, los solidarios, pueden, por las causas ideológicas que digo, encontrar necesario manifestarse realistas y críticos, pero lo hacen -no sé si se dan cuenta- con el mismo lenguaje "normalizado" que adoptan los poderes injustos. Insensiblemente, se asimilan a tales poderes".
Del discurso pronunciado por Antonio Gamoneda al recibir el Premio Cervantes
Artaud para millones
No hay que bajar el arte al nivel del pueblo, sino elevar el pueblo al nivel del arte, decían algunos en los lejanos setenta. Aquí un artista que supera las contradicciones.
Etiquetas:
qué sería de nosotros sin capusotto
29 enero 2008
Single
27 enero 2008
Discurso

Aciago o
luminoso
el día que nos trae esta verdad:
no volveré a pensarte en lo que digas
no es allí donde estás
sino donde te encubres,
sos
(y soy y somos)
cada cosa
que hacés en cada día
y tu vida resulta
de esos actos
la forma,
de esas cosas que nacen
y las que bajo tus pies
como hojas caídas o papeles inútiles
se mueren,
el resumen,
la suma.
26 enero 2008
De cámara

A Ricardo C.
La desconfianza se orienta
hacia los ojos
la mirada proyecta
se retracta
lo visto no le alcanza
busca
cerrándose
hacia el revés de las pupilas
y no hay otro paisaje
cámara fija
fotograma marcado
guión estricto de la conciencia
abre pleno
plano de vos
primero,
último.
A veces muere
el muchachito
de la película.
25 enero 2008
La muchacha debajo del farol
Hans Leip dudaba entre dos chicas, a cuál de las dos entregaría su amor. Lili era verdulera, Marlene, enfermera. Unió a las dos en un poema que no consideró nunca demasiado meritorio, y así nació el híbrido amoroso de Lili Marlene. 22 años después, Norbert Schultze, compositor de himnos que loaban los tiunfos del ejército alemán, le puso música, aún se la conocía como "la muchacha debajo del farol". La interpretaron en alemán Lale Andersen y más tarde Marlene Dietrich. Un oficial, trasladado a Belgrado para hacerse cargo de la dirección de la emisora militar de esta ciudad, se llevó consigo el disco. Desde allí emitió la canción por primera vez el día 18 de agosto de 1941, dedicándola a sus compañeros en el desierto norteafricano. A Rommel le gustó mucho la composición y pidió que se incluyera habitualmente en las emisiones de la radio. Comenzó a tener un gran éxito y desde todos los frentes llegaron peticiones para que se emitiera, de modo que la emisora comenzó a pasarla todos los días a las 21.57 hs. como cierre de su programación. Debido a la potencia de la emisora, los soldados aliados también escucharon la canción y el tema fue adoptado en ambos frentes. Así, cuando empezaron a hacer prisioneros enemigos, comprobaban que todos la conocían.
Traducida enseguida a otros idiomas, se convirtió en la canción "de guerra" más popular hasta hoy conocida. La versión inglesa apareció en 1944, cantada por Anne Shelton y posteriormente por Vera Lynn, cuya versión se radiaba desde la BBC de Londres en trasmisiones para el ejército aliado. Los españoles de la División Azul entonaban una versión propia. El VIII Ejército británico la adoptó, y fue cantada en cuarteles y hospitales militares. En 1944, la versión del cantante Perry Como ocupó el puesto Nº 13 en el ranking de los Estados Unidos. Muchos años después, nuevamente ocupó un importante lugar en el ranking de los Estados Unidos en 1989 y en el japonés en 1986. Josip Broz Tito, en Yugoslavia, dicen que también la tarareaba.
Traducida enseguida a otros idiomas, se convirtió en la canción "de guerra" más popular hasta hoy conocida. La versión inglesa apareció en 1944, cantada por Anne Shelton y posteriormente por Vera Lynn, cuya versión se radiaba desde la BBC de Londres en trasmisiones para el ejército aliado. Los españoles de la División Azul entonaban una versión propia. El VIII Ejército británico la adoptó, y fue cantada en cuarteles y hospitales militares. En 1944, la versión del cantante Perry Como ocupó el puesto Nº 13 en el ranking de los Estados Unidos. Muchos años después, nuevamente ocupó un importante lugar en el ranking de los Estados Unidos en 1989 y en el japonés en 1986. Josip Broz Tito, en Yugoslavia, dicen que también la tarareaba.
24 enero 2008
El consuelo del arte
Siempre alguien
pule cristales o
talla la dura corteza de los árboles
cava en la piedra una forma carnal
agrupa signos
sobre un liso desierto de papel
imprime
la huella de su palma en la caverna
que sellará el diluvio
modela
con el barro primero
el vientre de la diosa más fecunda
la que traiga
los frutos a una tierra devastada
uno
al menos uno, siempre
(menos que uno, es la cifra de la nada)
libera en su garganta
la voz de todos.
pule cristales o
talla la dura corteza de los árboles
cava en la piedra una forma carnal
agrupa signos
sobre un liso desierto de papel
imprime
la huella de su palma en la caverna
que sellará el diluvio
modela
con el barro primero
el vientre de la diosa más fecunda
la que traiga
los frutos a una tierra devastada
uno
al menos uno, siempre
(menos que uno, es la cifra de la nada)
libera en su garganta
la voz de todos.
22 enero 2008
Hammill
21 enero 2008
Obras

Camille Claudel
Vienen del fondo
tus manos fuertes los alzaron hasta aquí
desde un silencio indócil,
adivinaste entre las grietas
su corazón sellado.
Están y se derraman
en dulces líneas
que fugan a un espacio compartido.
Rozan la espalda con el aire
-la habitación ahora los respira-
tienen un alma
que consiguió la tuya percutiendo
a golpes de martillo
sobre la obstinación de la materia.
Así la ruta de tu deseo
reverbera en sonidos
así golpea
y la dureza del gran captor se rinde
a la tráslucida intención de una verdad.
Se han vuelto suaves:
tu empecinado amor
se ha consagrado.