07 marzo 2006

Más

Cambios,
la irreversible condición de lo espontáneo
tu entrópica manera de agregar
una causa a la serie
la mano que no vemos
su luminosa huella entre las cosas
las variantes del caos
esa imposible reducción
al origen, la recta línea
que el corazón no sigue.
Este orden nuevo
se anula ante los ojos impasibles:
vuelves atrás,
retrocedo,
y ya no queda ahí
ni el rastro de los pasos
ni el camino,
ni la intención. El ayer
no es más que polvo que en el aire se difunde
es nada,
cada paso que no des hacia adelante
te hará volver atrás
y atrás, no estás,
no estoy,
atrás, (de nuevo, amor, pero distinto)
Atrás de dos, cuando sucede lo irreversible
no hay nada, nada, nada.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

aquí estoy, un placer, como siempre

Bardamu dijo...

Si el ayer encarna las estelas del olvido, la disolución del ser en el ser (de otro), tal vez sólo el presente es la conjugación permitida.
Saludos.

inx dijo...

¿Qué tal, Silvia?
El ayer, justamente, desencarna. La disolución, la conjugación; algo así como el oro alquímico, Bardamu.