17 septiembre 2005

estar en las nubes


"Una nube gris y solitaria atraviesa el azul metálico del cielo. Fantasmas.
El cigarrillo se me consume entre los dedos amarillentos de nicotina. Comienza a quemarse el filtro. Ni siquiera busco el cenicero, lo estrujo sobre el alféizar y lo dejo ahí. Me invade una sensación de profunda melancolía. Es una melancolía sin imágenes, fría y silenciosa, que no llora ya ningún objeto perdido y se confunde con la propia ausencia. Adonde quiera que mire, no veo más que muertos y fantasmas: cenizas, cabezas rodando por la nieve negra, espectrales mensajes de amor en el contestador automático, árboles que son manos de muertos. Después ya no hay después, y cada instante es una muerte en miniatura, repetida, como una fúnebre muñeca rusa, a quien apenas uno termine de arrancarle la cabeza, ya aparecerá otra muriendo en su lugar.
En realidad, es un error creer que la muerte separa. Al contrario, la muerte reúne, une en la ausencia. Todo logra coincidir en el Apocalipsis, todo está ahí para encontrar su fin. El rigor mortis es, sin duda, más exacto y preciso que el rigor científico. En un mundo dominado por la muerte, las cosas están en su lugar. Por eso hay que deshacerse rápido del cadáver, por eso hay que velarlo y enterrarlo bien. La casa de la muerte es como la casa de un maniático del orden, o la de un burócrata paranoico. El mundo se ordena y se refleja otra vez de acuerdo a la lógica enlutada del Apocalipsis. Todo retorna una vez más para morir. Todo se repite en el gesto simbólico de la muerte, y se llena de fúnebre significado: la vida no es más que una pareja de ancianos que buscan una sepultura sin nombre; el amor: un mensaje de ultratumba; el sexo: un cadáver; la familia: una bolsa de basura llena de muñecas desarticuladas; el pensamiento: nubes arrasadas por el viento que huyen como una melena blanca hacia el poniente, o un cielo de repente tan azul y tan límpido que hace daño a los ojos."
ADRIAN PAIS. (Estar en las nubes)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ines, carinio, me siento como un árbol melancólico, con sus ramas como manos de muertos, en el bosque de los signos. Aquí el día es primaveral, pese al otonio. Hace unas ahoras me visitó el innombrable , estaba mas silencioso que nunca y me dejó un mensaje para vos: Alrrededor la muerte, no en mí. Yo no soy más que este afuera. Lo mandé a pasear, no soporto más su tono lacónico y aforístico. Te extranio. Sigo con la búsqueda de la compu perdida. Me enteré de que recibiste refuerzos de Suecia...Besos
tu nebuloso

inx dijo...

¿Suecia? ¿De qué estás hablando?

Anónimo dijo...

Jörn, es sueco, tontita...Beso

inx dijo...

Ah. Es sueco, además de bonito. Qué boquita, Adrián, qué boquita... Digo yo, que estoy retirada, pero no ciega, ¿viste?